El Horizonte Temprano - 800 - 200 a.C.

Chavín: Grandes Astrónomos

Hace más de 3000 años, una importante civilización se estableció en Chavín de Huantar, al sureste de la Cordillera Blanca. Se extendió por las tierras altas del norte y centro, así como por la costa. Construyeron grandes templos, los más grandes edificios tempranos en Perú, que les permitieron observar las estrellas y el movimiento del sol y la luna, prediciendo así los cambios climáticos que beneficiaban la agricultura. Los encargados de los templos eran los sacerdotes, también conocidos como chamanes. Ocupaban la cúspide de la jerarquía social y se convirtieron en astrónomos tempranos venerados por los habitantes locales por sus poderes especiales y conexión con los dioses.

Los habitantes de Chavín creían que estos sacerdotes se comunicaban con los dioses y, para honrarlos, construyeron enormes esculturas como el Monolito Lanzón, el Obelisco Tello, la Estela Raymondi y cabezas talladas en las paredes de sus edificios.

Estas esculturas representaban una metáfora del universo tal como los habitantes de Chavín lo entendían. También eran conocidos por su cerámica artística. Un rasgo común en las esculturas, cerámicas, textiles y trabajos en metal son los temas recurrentes como caras de felinos, anacondas y caimanes voladores. Estas figuras antropomorfas representan cómo los habitantes imaginaban que serían sus dioses. La influencia de la cultura Chavín se extendió a cientos de millas en el norte de Perú y se cree que los peregrinos hacían un largo viaje para visitar sus templos, actuando como un vínculo entre diferentes grupos culturales.

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Al oeste de Chavín, en el Valle de Casma, se encuentra el templo de Sechín. No está claro el vínculo con Chavín, pero los arqueólogos creen que Sechín era una base militar para la cultura Chavín. El templo contiene cientos de monolitos de piedra tallados con figuras de guerreros que representan escenas violentas.

Paracas: Tejedores Asombrosos

Esta cultura se remonta a aproximadamente 600 a.C. y se expandió en el Valle de Chincha en la costa sur, en el departamento de Ica, a 200 km al sur de Lima. Desarrollaron técnicas agrícolas avanzadas y uno de sus cultivos más importantes era el algodón. Utilizando algodón, lana de vicuña y alpaca, tejieron tapices y mantas de aspecto hermoso y multicolor, y tiñeron sus creaciones con tintes naturales de los cuales crearon más de 190 tonos diferentes.

El tamaño de los textiles era en promedio de 2.5 metros de largo y utilizaban diseños geométricos, antropomorfos y de animales como aves y felinos. Los textiles eran considerados un símbolo de estatus y riqueza, se han encontrado muchas momias envueltas en varias capas de finos tapices bordados, simbolizando a una persona poderosa en la sociedad Paracas. Sus textiles son considerados los más finos producidos en la América precolombina.

El pueblo de Paracas también era conocido por sus cementerios, ya que veneraban a sus muertos. En la década de 1920 se descubrió un cementerio con más de 400 momias, algunas de ellas envueltas en capas de finas mantas y tapices de lana de alpaca, y conservadas en excelente estado debido a la sequedad del desierto y la falta de contacto con el oxígeno.

La cultura Paracas tiene dos períodos: Paracas Cavernas, que data de 500 a 300 a.C., y Paracas Necrópolis, que abarca de 300 a 100 a.C. Durante Paracas Cavernas, las momias eran enterradas en cavernas o cuevas subterráneas que tenían hasta 6 metros de diámetro. Las momias estaban envueltas en textiles simples. Su cerámica representaba deidades como jaguares y serpientes, y usaban colores brillantes para decorarlas.

Durante el período de Paracas Necrópolis, el territorio se extendió más allá del río Pisco hasta Topara. Los cementerios evolucionaron y contenían grandes cámaras funerarias subterráneas alineadas horizontalmente. Las momias adultas de Paracas eran enterradas en posición fetal, envueltas con diferentes textiles y alimentos como maíz y yuca. Los cuerpos se distinguían por su posición social; aquellos pertenecientes a una clase alta estaban envueltos en capas de textiles finos, joyas exuberantes y objetos religiosos. Muchas momias encontradas en el período Necrópolis mostraban un cráneo alargado, lo cual se asocia con un alto estatus social y poder. La cultura Paracas también es conocida por realizar cirugías craneales llamadas trepanaciones craneanas, en las cuales un médico perforaría un agujero en el cráneo para tratar un trastorno psicológico, dolores de cabeza o una fractura, cubriéndolo con una placa de oro. Probablemente utilizaban coca, hierbas alucinógenas o alcohol como anestésico.

Durante este período, la producción de sus textiles aumentó en tamaño, complejidad y calidad, lo que indica que utilizaron una técnica superior en su método de producción. Su cerámica no evolucionó tanto como sus textiles y se volvió monocromática, utilizando principalmente tonos amarillos.

Lima: Buzos

Esta civilización prehispánica floreció entre 100 a.C. y 500 d.C., su desarrollo se superpone con el de las civilizaciones Moche y Nasca. La cultura Lima prosperó en el territorio del actual departamento de Lima, la capital de Perú. Los mariscos eran la principal fuente de alimento para los habitantes de la cultura Lima. Sus habitantes se convirtieron en buzos expertos para poder extraer moluscos del fondo del mar.

Eran tan hábiles que eran capaces de recolectar caracoles (thais chocolata) a más de 8 metros bajo el nivel del mar. Lima se encuentra en la franja costera desértica donde el agua escasea y para cultivar el suelo necesitaban canalizar el agua de los pocos ríos que fluyen hacia Lima. Para poder regar sus cultivos, construyeron grandes acueductos y canales, eran tan grandes que incluso en la actualidad confunden uno de ellos con un río que llaman Surco, que en realidad es un gran acueducto para el riego.

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